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La crónica de los años 90 empieza con una fotografía de la reunión Costa Brava de Economía. Aparecen Macià Alavedra, Boyer, Solchaga y Díaz Álvarez. Se encuentran allí también el presidente de la multinacional, Carl Hahn, asegurando categóricamente que las futuras inversiones de VW en Skoda no harían disminuir las aportaciones de la casa madre en SEAT.
En aquellos momentos de euforia en lenta retirada, VW continuaba construyendo la fábrica más moderna de Europa en Martorell. Sus datos no dejan indiferente a nadie: 3'4 millones de m2 de terreno. 700.000 m2 construidos y capacidad para producir 1500 coches diarios con 8.500 trabajadores en plantilla.
Construir la fábrica más moderna del mundo le costó a VW 30.000 millones de pesetas, según afirmó Carl Hahn. De todas maneras, VW pensaba seguir invirtiendo dinero en SEAT hasta pasado el año 2000, hasta completar la cifra de 607.000 millones, sin olvidar las instalaciones de la Zona Franca, convertidas en parque tecnológico de proveedores donde las empresas suministradoras de componentes ubicarán progresivamente sus instalaciones, tomando como base el sistema de trabajo just-in-time y descentralizando el montaje individual de las piezas para realizar el mínimo de procesos en la fábrica de la propia marca donde, cada vez más, todo llegará ya montado en módulos listos para el montaje. Según Hahn, vale más continuar invirtiendo para desarrollarse que gastar en indemnizaciones de despido a miles de trabajadores.
Curiosamente, sólo un año después de estas palabras los mismos personajes afirmaron lo siguiente: "SEAT se replanteará su plan de inversiones si continúa la crisis del sector del automóvil.". En este momento, las ventas de automóviles han caído un 9%, la producción un 8% y la plantilla se ha reducido en 1.200 trabajadores. Mientras todo el mundo está pendiente de las olimpiadas de Barcelona, los indicadores económicos, a los cuales nadie hace caso aún, indican que se acerca una crisis espectacular.
En VW la factura corre a cargo de Hahn pagándola con el cargo. Y aunque aquel mismo año Díaz Álvarez anuncia que SEAT cerrará el año con beneficios, en Wolfsburg ya han entendido que nada volverá a ser como antes. Hace tiempo que la época dorada se ha acabado.
Así, a pesar que las perspectivas eran altamente favorables, el ejercicio se cierra con unas pérdidas de 12.756 millones de pesetas. Para contrarrestar este hecho, la factoría de la Zona Franca cierra durante la totalidad de las fiestas navideñas. El expediente de regulación afecta a 11.000 trabajadores, y se anuncian medidas más drásticas de cara al 93 si la crisis continúa.
En febrero de 1993 el rey inauguró oficialmente la fábrica de Martorell, en alguna sección de la cual los robots substituyen totalmente a los hombres. Cuarenta años después de que se inaugurase la cadena "taylorista". El rey ponía en marcha el modelo productivo en el que se fundamenta la nueva revolución industrial actual: la informatización y robotización general del trabajo y la identificación de los trabajadores con la empresa a la cual pertenecen y con el producto que fabrican, división de la fuerza de trabajo en pelotones de 25-30 trabajadores conducidos por un supervisor y preparados para realizar con autonomía todo tipo de trabajos. Un sistema nuevo para un mundo nuevo basado en las ideas revolucionarias de personajes como López de Arriortúa, donde a los obreros se les pasa a denominar "señores trabajadores".
Cuando se va inauguró la planta de Martorell ya se sabía que había quedado excesivamente grande, pues tenía capacidad para producir 1500 coches diarios y sólo se fabricaban 600 porque no se podían vender más. En esta época destaca la aparición de la primera generación de modelos concebidos totalmente bajo la sombra de VW.
En 1991 aparece el SEAT Toledo, mientras que en el mes de marzo de 1993 aparece el nuevo SEAT Ibiza, que sólo conserva del anterior modelo el nombre. Este mismo año se presenta el SEAT Córdoba, mientras continúa la política de regulaciones temporales y jubilaciones anticipadas.
El año 1994 resulta el año de consolidación de las medidas de reestructuración adoptadas en el Plan Industrial. SEAT se deshace de la fábrica de Pamplona y de Fiseat, mientras se inaugura oficialmente el parque de proveedores de Zona Franca, donde el único modelo que se continúa fabricando en su totalidad es el incombustible SEAT Marbella.
Por lo que respecta al 1995, se presenta el prototipo de monovolumen SEAT Alhambra (primer modelo de SEAT fabricado íntegramente en el extranjero -Portugal- en una fábrica conjunta de Ford y VW) en el salón de Ginebra, la nueva furgoneta Inca en el salón de Barcelona y el Córdoba SX en el salón de Frankfurt.
También empieza la apertura de nuevos mercados como el de Brasil, donde se envían bajo la marca VW.
En 1997 se presenta el SEAT Arosa, fabricado fuera de España, concretamente en Bruselas. Además, se trata de un modelo las diferencias del cual con su pariente de VW son prácticamente inexistentes. A principios de 1998, se deja de fabricar el mítico Marbella por cansancio de la propia SEAT, ya que el modelo aún tenía una cierta demanda, mientras se anuncia para finales de año el sustituto del Toledo, que inicialmente sería totalmente fabricado en Bélgica y estaría basado en el VW Passat.
Para finalizar, cabe destacar que, actualmente, SEAT vende en régimen de CKD a China, es decir, envía las piezas de los coches desde el territorio español para que estos sean montados posteriormente en territorio chino y comercializados bajo la marca de Faw-VW, algo parecido a lo que hizo SEAT en sus comienzos. Es, por tanto, una historia que vuelve a empezar (no exactamente igual, pero si con muchas coincidencias) pero ahora con unos protagonistas y unos escenarios diferentes.
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